POWER POINT

CAPíTULO 3(M. Belén Abad)
La educación como proceso.

Al reflexionar sobre educación, el análisis de la acción educativa hay que hacerlo como proceso, desarrollo o la transformación del individuo. La educación como desarrollo, implica actividad, cambio, movimiento. Por ello la propuesta educativa se debe de lograr en el transcurso temporal a lo largo de diferentes fases. La educación nunca se realiza con la ejecución de un acto, ni de varios consecutivos, sino mediante actos coordinados, unos con otros que se realizan a lo largo de la vida. Las intervencionespuntuales remiten a otras complementarias con las que es necesario enlazarlas dentro de un proceso educativo. Por ello es lógico que todo proceso educativo esté unido al concepto tiempo.

El tiempo es medido como unidad objetiva, que es y ha sido siempre el mismo, (periocidad y ritmo) ya está establecido. El tiempocomo medida subjetiva es la vivencia, sentido y valor que se le otorga.

Desde la educación, el tiempo objetivo es el principio organizador de toda acción educativa, a partir del cual se planifica. Respecto al subjetivo, el educando es quien elabora su propio modo de ser de acuerdo a su propio ritmo madurativo. Una de las competencias más relevantes del educador es poseer y saber aplicar las virtudes del tiempo:constancia, paciencia y saber dar el tiempo necesario para la maduración.

1. La persona, ser temporal.
La educación es un proceso permanente en el desarrollo de todo individuo, ese proyecto, tarea que debe estar presente a lo largo de la vida, que permite ordenar las distintas etapas, preparar las transiciones, diversificar y valorizar las trayectorias vitales de cada sujeto logrando que llegue a ser una persona única, capaz de afrontar su vida de modo autónomo en cada uno de los estadios vitales.

Hay que atender a los agentes y actores del proceso educativo, y destacar las interacciones y la reciprocidad de las mismas dirigidas a lo logro de los resultados.

La educación como proceso requiere de unas acciones sistemáticas y progresivamente organizadas. Se dirige a una serie secuencial trabada en sí para la consecución de unos objetivos determinados, donde le factor tiempo es determinante. También se entiende por proceso el que se desarrolla a lo largo de un tiempo continuo con un principio, unos objetivos explícitos y unas metas, y un final, donde se evalúa el logro, o no de los objetivos. Los elementos fundamentales a tener en cuenta son:
  • La finalidad del proceso educativo, sus metas, los conocimientos y competencias a adquirir, etc.
  • El contenido lo que se debe aprender: conceptos, destrezas, valores, actitudes, etc.
  • La intervención educativa, estimula, orienta, posibilita o facilita ese aprendizaje.(Educador)
  • El aprendizaje, el proceso educativo está dirigido a la generación de aprendizajes. (Educando)

Otras razones que apoyan el carácter procesual de la educación son:
  • Todo ser humano está sometido biológica y psicológicamente a un progresivo cambio de maduración y desarrollo. Se da en un proceso temporal igual para todos, pero que cada uno vive de forma subjetiva, conjugándolo con el tiempo social. Al experimentarse como tiempo, la educación deja de ser pensada como un plan, para convertirse en un permanente proyecto.
  • Todo individuo es un ser activo, dotado de iniciativa, espontaneidad y capacidad de reacción. Está sometido a influencias internas y externas, como un ser dinámico y operativo. Una educación efectiva le ayudará a prevenirle de las desviaciones equivocadas y anticiparle los errores posibles para evitarlos o corregirlos. Desde una perspectiva pedagógica, el sujeto sabrá armonizar lo universal y lo particular.
  • Las distintas manifestaciones de la vida humana son manifestaciones que han de conjugarse de modo que no rompan la unidad singular y personal del individuo. La educación tiene que ser integradora y unitaria.
  • Todo aprendizaje requiere una gradual progresión y una ordenada asimilación. Debe de ser un proceso racionalmente organizado, e ir más allá de la iniciación y adaptarse al individuo.

2. La influencia del tiempo en el proceso educativo.
El tiempo es una constante en la humanidad a la que estamos sujetos, y sólo el ser humano es consciente de ello. Vive inserto en unas coordenadas espacio temporales, que afectan a su modo de ser y de estar en el mundo. Está sujeto a su tiempo biológico a la vez que al tiempo histórico en que vive.

Vivir es incorporarse a lo que está pasando, a unas historias ya iniciadas, luego vivir está marcado por el tiempo y es capaz de influir en él. La vivencia de este tiempo es cronológica, vital, biográfica: cada uno vive su tiempo y es fruto de él. Físicamente está sujeto a las leyes temporales, pero cada uno está involucrado en el paso de su propia temporalidad, incida y se interrelaciona con ella y con la de otros, que conviven y coexisten con él, desarrollando su propia biografía y la historia de cada comunidad.
En la sociedad occidental, el concepto de tiempo ha incidido en su organización, desarrollo y modo de enfrentarse a la vida cada individuo. Es un bien de gran valor que hay que saber rentabilizar. El aprovechamiento al máximo exige una gran planificación, lo que lleva en muchas ocasiones a no disfrutar del presente, ni de los logros, ni de estar a la altura del ritmo social, la inmediatez, y todo ello nos conduce a un estado patológico como es el estrés o la ansiedad.

En el ámbito educativo, el tiempo es un referente decisivo, como principio organizador de toda tarea educativa, como un elemento objetivo desde el cual se planifica la instrucción. Referente al tiempo subjetivo, la educación es una tarea de futuro. Por lo que se entiende y se exige que la educación sea una tarea permanente, que debe acompañar a cada persona a lo largo de su vida dirigida al logro de la madurez de cada uno sabiendo conjugar el tiempo biológico, el biográfico y el social. El aprendizaje de la temporalidad exige reconocer los propios ritmos de aprendizaje y los tiempos vitales para concretar su biografía.

En este proceso la memoria juega un proceso esencial, ya que va a proporcionar la unidad a todas esas acciones, podremos narrar la historia, la biografía de cada uno, aportando el por qué y el para qué de cada acción. La memoria nos aporta los elementos necesarios para construirlaidentidad. Gracias a ella encontramos sentido al pasado, es conservadora de valoraciones y acciones propias, algo clave para nuestra identidad.

Aunque dependamos de nuestro pasado, no estamos determinados por él, ya que podemosinnovar, crear y cambiar, aportando nuevos elementos. La temporalidad del ser humano hace que la educación como fenómeno vital sea un proceso que se da a lo largo de la vida, nunca cerrado ni definitivo. Esta idea de educación favorece a la estructuración continua de su persona, su conocimiento y de sus aptitudes. Debe de aportar los elementos necesarios para ser, conocer, hacer y convivir en contextos cambiantes y dinámicos.

3. La educación como proceso.
A modo de recordatorio:
La educación como proceso requiere unas acciones sistemáticas y organizadas. El proceso educativo está constituido por una serie secuencial de acciones interaccionadas entre sí para el logro de unos objetivos predeterminados.

Hay dos notas esenciales que identifican la educación como tal: las categorías de intencionalidad y de la sistematización.
  • La intencionalidad rige internamente en todo proceso educativo, en cuanto a las acciones que deliberadamente están encaminadas al logro de unos objetivos, y se articulan todos los medios, agentes y recursos necesarios para alcanzarlos. El hombre puede elegir entre posibilidades no realizadas. Ningún ser vivo es capaz de actuar con deliberación y la intencionalidad es lo que nos diferencia del resto de los seres vivos. La intencionalidadse puede presentar de forma directa, expresa, visible e indirecta, no consciente.
  • La sistematización, todo proceso educativo exige esta planificación en la que la secuenciación e interdependencia, de los elementos y las acciones es clave. Este rasgo se deriva de la intencionalidad, ya que es imposible el logro de un fin sin su planificación.

4. La educación como proyecto.
La dimensión temporal de la educación está dirigida a posibilitar el futuro, a preparar a las personas para resolver diversos problemas en diferentes escenarios. Luego la función de la educación es preparar para un futuro incierto, tanto a nivel individual (desarrollo integral de cada persona) como social (garantizar la consolidación de sociedades más justas y solidarias), posibilitando proyectos de vida para cada educando.

La educación es la principal impulsora de sociedades más humanas, algo muy importante para consolidar sociedades democráticas, ya que están sustentas en la participación real de todos y cada uno de los individuos, y en el respeto a toda forma de vida diferente a la nuestra.

5. La educación a lo largo de la vida.
Al entender que la educación aporta a cada ser humano las condiciones y competencias necesarias para alcanzar el desarrollo de todas sus capacidades de acuerdo a sus metas; estamos defendiendo que la educación sea necesaria a lo largo de la vida. Esto es un paradigma educativo que dicta las reformas educativas actuales. Toda propuesta de formación nunca es algo asilado, ni se limita a un espacio de tiempo o una etapa vital, sino que impregna todas las propuestas educativas, formales, no formales e informales en cualquier momento y escenario de la biografía de cada individuo.

La educación a lo largo de la vida debe de ser:
  • Una actividad educativa intencional.
  • Una realidad sistémica, estructurada, institucional, donde las políticas educativas y sociales se involucran en su diseño y desarrollo.
  • Una realidad en la que participan todos los niveles y ámbitos educativos.

Características de esta educación:
  • Abierto y multidimensional.
  • Atiende a todas las etapas formales de la enseñanza.
  • Participativo.
  • Capaz de responder a las demandas individuales y sociales.
  • Integral (abarca todos los ámbitos de la formación).
En la publicación de la UNESCO, sobre el Informe Faure Aprender a ser (1972), se apuntaba la necesidad de la organización flexible de los diversos cambios educativos, de la ampliación del acceso a niveles superiores, del reconocimiento de la educación informal y no formal, y de la necesidad de introducir en el currículo escolar nuevos contenidos ligados a las necesidades emergentes. Más tarde la Unión Europea defendería el aprendizaje a lo largo de la vida, que ha de convertirse en el principio rector de la oferta y la participación en todo contexto de aprendizaje.

Algunos de los retos a los que debemos responder:
  • El rol que debe desempeñar la escuela en la sociedad del conocimiento.
  • El acceso de toda la población de la educación, garantizando el principio de igualdad de oportunidades.
  • La ruptura de barreras entre los diferentes escenarios de aprendizaje.
  • Los nuevos estilos de aprendizaje en la sociedad del conocimiento.
  • La incorporación de las TIC a la educación.

Hay dos elementos clave que promueven estos cambios y son la celeridad de los cambios a los que estamos sumidos y que exigen constantes reajustes (personales, sociales, profesionales. Etc.) y la habilidad del aprendizaje permanente para afrontar a lo largo de la vida cada nuevo escenario y situación. Y la identificación del conocimiento como fuente de desarrollo personal y social.

La clave de nuestro progreso está en el saber. No es cuestión de elegir el acceso al mundo del conocimiento, sino una necesidad, y la única vía que tenemos para acceder a él, será nuestra capacidad de aprender a aprender. Por ello la necesidad de garantizar el acceso de la educación a todos/as, sabiendo hacer visible las ofertas y posibilidades formativas, garantizando la flexibilidad para su acceso. Existe la necesidad de reconocer los diferentes aprendizajes independientemente del escenario donde se hayan adquirido y la necesidad de formar en competencias para que el individuo pueda resolver eficazmente cualquier situación o problema. Gracias a esta propuesta se podrán alcanzar los objetivos clave de madurez personal, la participación activa como ciudadano y desarrollo profesional.

Experiencia no es simplemente la vida sino la vida vivida y no es tampoco lo que pasa sino lo quenos pasa, y pasándonos nos forma y nos transforma, de ahí que la experiencia es†é ligada a nuestra formación. Es el ámbito, muchas veces invisible, informal y silencioso que interviene en nuestra transformación continua.

6. En modelo tecnológico de intervención educativa.
  • La tecnología de la educación como modelo de intervención educativa.
Comprendemos la necesidad de la intervención técnica en la educación centrada en el “qué” y en “cómo hacerlo”. Con este modelo se pretende que el profesional tenga otra concepción de su trabajo, que le exige más conocimientos, técnicas, críticas, trabajo cooperativo, interrelación, más profesionalidad. No es solamente aplicar unas técnicas, sino considerar todos los contextos, situaciones, condicionamientos, acciones. Decisiones que conducirán al logro de los fines preestablecidos, teniendo en cuenta antes de decidir la técnica, las características del sujeto al que se dirige esa acción y el escenario donde van a desarrollarse.

La tecnología de la educación pretende alcanzar los fines educativos al estructurar todas y cada una de las acciones de acuerdo a los objetivos cercanos y concretos, ordenados, donde el sujeto se aproximará al logro de sus objetivos previamente establecidos.

Hay tres etapas clave:
  • Conductista; la acción educativa se sitúa en el exterior, ya que sólo considera lo que es observable, experimentable. Valora y concreta aquello que se puede transformar en una conducta observable y el alumno es objeto de un papel pasivo en su aprendizaje. La acción educativa está dirigida al logro de objetivos observables y medible; y hay una planificación externa dirigida al logro de unos objetivos, mediante un diseño de causa–efecto por mecanismos de control. El peso de la educación se centra en la enseñanza.
  • Sistémico-cibernética: cada sujeto tiene un papel activo en su aprendizaje, es importante tanto el elemento externo al educando como el proceso interno. Son esenciales los modelos cognitivos para comprender el proceso de aprendizaje, por ello la tecnología propondrá y organizará cada proceso instructivo. El hombre es un procesador de información de acuerdo a su modelo mental, por lo que atenderá los procesos de la inteligencia para lograr el aprendizaje. La mente humana es análoga al ordenador, procesa la información de la misma forma.
  • Constructivista: cada sujeto debe construir su conocimiento en una evolución constante, causal y recíproca de enseñanza-aprendizaje. El conocimiento es interpretado por el educando desde su contexto personal. El sentido de la educación está en enseñar a aprender, generar los recursos necesarios para el autoaprendizaje. Se le da más importancia a los procedimientos, destrezas y competencias que logran ese aprendizaje.
    Por ello se consideran esenciales los siguientes elementos:
      • La diversificación de contextos de aprendizaje.
      • El fomento de la metodología de aprendizaje activo.
      • La diversificación de estrategias didácticas, adaptadas a las diferencias individuales.
      • La consideración de factores afectivos y su relación con los cognitivos.
      • La importancia de las variables motivacionales en el aprendizaje.
      • La consideración de las características de los sujetos, del contexto, de las actividades, … de forma interrelacionada.
  • El modelo tecnológico de intervención educativa.
Se dirige a la reflexión, elaboración, explicación y posterior aplicación de elementos y procesos propios de la intervención educativa. Es decir, racionalizar, sistematizar los medios y procedimientos y hacer eficaces las decisiones pedagógicas que tratan de responder a cada problema dentro de un contexto. El proceder tecnológico se dirige hacia una meta ya formulada, basándose en una fundamentación científica que garantiza la correcta secuenciación y estructuración del proceso de adquisición de saberes, adecuación medios-fines y la aplicación de las normas ordenadas con el fin de alcanzar las solución del problema o de la situación educativa inicial. Exige la intervención flexible, adecuada y planificada de acuerdo a una serie de variables que inciden en el desarrollo del proceso educativo.

  • Un modelo de acción tecnológica.
Toda acción tecnológica pretende un plan ordenado, coherente, sistemático y secuencial de todos los elementos o factores que intervienen, o pueden intervenir, en una acción formativa para alcanzar unos objetivos para atender una necesidad de formación en un contexto determinado. Las características propias de este modelo son:
  • La racionalidad, se requieren actuaciones justificables por argumentos compartidos, verificables, científicos.
  • La integración, responde a la interacción de los elementos del conjunto. La decisión tomada sobre un elemento afectará a los restantes.
  • La planificación, exige un proceso anticipatorio para evitar la improvisación.
  • La claridad de metas, para posibilitar la anticipación de las acciones previstas en la planificación y controlar el proceso y la eficacia de los resultados.
  • El control, en función del diseño previo, permitiendo la reconducción del sistema en caso de desviaciones en su desarrollo.
  • La eficacia, garantiza el logro de los objetivos y la solución de problemas.
  • La optimización, es la rentabilización de todos los elementos que intervienen y de los recursos empleados.

Su atención se centra más en los procesos que en los resultados y considera que ha de tenerse en cuenta las bases científicas de orden antropológico, sociológico, psicológico y epistemológico; y el proceso de planificación deberá de comprender:
  • El diagnóstico de la realidad en la que se actúa y de las necesidades.
  • La formulación de objetivos.
  • La selección y secuenciación de contenidos de aprendizaje.
  • La selección de medios.
  • La selección y organización de las actividades.
  • La determinación del contenido de evaluación y cómo hacerlo.
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  • Objeciones al modelo tecnológico de intervención educativa.
Algunos se muestran recelosos, objetores o repulsan todo aquello relacionado con la técnica al considerarla que fomentar el utilitarismo y sitúa a los medios por encima de los fines. Uno de los principales ataques hacia este modelo educativo es el eficientismo. Según el cual, la educación es el instrumento que ayuda al logro de las metas para favorecer el sistema de producción requiere. Se persigue tecnificar el proceso educativo sin importar lo qué es la educación y cómo mejorarla, para rentabilizarlo, aplicando un método rápido y seguro y al menor coste posible, dando más importancia a la eficiencia y la precisión, que a razonar y profundizar en el conocimiento.

Esta visión del eficientismo, reduce la conducta humana a lo observable, las aspiraciones a los definible, la educación a lo tangible, la técnica pedagógica a una sucesión mecánica de pasos. Se rechaza todo lo que no se puede medir.

Si, supuestamente, las pautas están marcadas de antemano no se podría actuar con creatividad, no habría variedad de opciones e interpretaciones, no se verían una espontaneidad en el comportamiento humano. Estas normas con estructuras uniformes, preestablecidas conformarían la aplicación extrema del paradigma tecnológico, en este caso tecnicista.

Este paradigma supondría una imposición tanto para el alumno como para el docente, y estaría elaborada y controlada desde fuera del aula por personas ajenas a esa acción formativa. Las funciones de planificación, desarrollo y control o evaluación, propias de la técnica aplicada a los fenómenos físico-naturales, no pueden aplicarse sin más a la práctica pedagógica. Negar la flexibilidad en los procesos pedagógicos es tratar al educando como un autómata.